La disciplina, el compromiso, el círculo, el ritual, el ritmo. Volver una y otra vez al punto donde la nada se presenta hasta que la aceptemos y nos atrevamos a empezar su penetración. ¡¡¡PENETRAR LA NADA!!! He ahí el mayor placer. Ser nada, miedo. Dualidad. ¿Eres tú? Son mis ojos, es mi respiración, mis pasos, mi mente, mi espalda. Camino en medio de mi propia percepción arrebatada a la percepción de todos. Ellos me ven y sienten que estoy en otra parte, demasiado aquí y demasiado lejos. Creen que algo enloquece. Si pudieran no se quedarían. Estan justo en la encrucijada. Algunos resistiran y los otros se dejaran ir, unos hacia sí mismos o hacia los demás, otros hacia cualquier lado, hacia todos.